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lunes, 16 de noviembre de 2020

Reseña | Huellas sin estela

Durante milenios, el reino de las ninfas ha estado oculto de todo aquel que ha intentando encontrarlo, en las profundidades del Bosque Sagrado. Es posible que, esta vez, Alasdair Legriaas consiga cambiar la historia. El rey Radhius del reino de Lipheron ha encomendado la misión de encontrar el reino al cazarrecompensas con mejor reputación de todo el país. Éste, aceptando el trato, emprende un viaje hacia el reino del sur, Noatir, donde se encuentra el famoso y milenario bosque. Es posible que esta vez, el reino de éstas criaturas ancestrales, quede al descubierto. Y que Alasdair se convierta en leyenda. Para siempre.
 

 Nueva semana y nueva reseña. Hoy quiero hablaros de una saga que me está dejando muerta de lo chula que me parece su historia ¡y lo más sorprendente es que solo son relatos! La autora nos está haciendo la boca agua con estos pequeños cachos de historia que nos enseña para ver lo vasto y profundo que es el mundo que esta creando. Y la verdad, lo hace muy bien.

Ahora mismo Niola tiene los dos primeros relatos gratis en Lektu, pero suele tenerlos con el modo de pago de ''Paga lo que quieras''. Así que bueno, que no sale muy caro y os aseguro que merece la pena, pues pasas un buen rato con una trama muy interesante y estoy segura que la autora, cuando saque la novela nos dará todo lo mejor de ella.

Yo no miré bien el orden de leer los tres relatos / novelettes que tiene disponibles. Empecé por Esposas de lino, la segunda parte por así decirlo, y me dejó entusiasmada con la historia de Crónicas solsticio. Pero el primero es este del que os voy a hablar hoy, Huellas sin estela.

La verdad es que después de haber leído primero el segundo relato, este  no me dejó con tant buen sabor de boca pues se nota que en el segundo la autora mejora muchisimo. Pero me ha gustado muchisimo poder saber el pasado de los personajes de Esposas de lino y introducirme todavía mejor, pues con el segundo relato iba un poco perdida.

En Huellas sin estela se nos muestra como esta de revuelto el mundo entre humanos y seres mágicos y también se nos presentan personajes que van a ser muy importantes en las siguientes historias y que tienen mucho que contar. Pero además de eso, también podremos ver que las tramas estarán llenas de venganzas, intrigas palaciegas, romance, corrupción... Todo aderezado con los ingredientes de las novelas chulas de baja fantasía. Además tiene relaciones LGTBQ.

Los personajes están muy bien construidos y no son todos buenos y malos (bueno, a ver, siempre hay algún personaje que es más negro que gris) pero casi todos rondan en esa tonalidad grisacea que nunca sabes que van a querer hacer, pues piensan como seres vivos; piensan como personas que quieren seguir sobreviviendo aunque sea a costa de los demás.

Mucho más no puedo contaros a parte de deciros que simplemente es más introductorio, pues donde creo que hay más chicha es en el siguiente relato (del cual os hablaré mañana o el miércoles)

Si os gustan las novelas de baja fantasía, queréis leer algo que os entretenga un rato y os apetece leer algo que os deje bien enganchados a todo lo que escriba la autora, este y el resto de relatos os van a encantar.


¿Habéis leído estos relatos? ¿Conocéis a Niloa Gray? ¿Soléis leer libros de Lektu?

viernes, 5 de abril de 2019

Reseña | El primer caso de Aeric Lockbed

Aeric va a graduarse como tecnomago criminalista y quiere celebrarlo con su amigo Bembo. Parece la noche perfecta: guisado de ciervo, cerveza y una preciosa elfa. El problema es que necesita su sello de investigador para la ceremonia y ¡se lo han robado! Los jóvenes medianos tendrán que hacer lo posible por recuperarlo en el primer y extraoficial caso de Aeric Lockbed.

Hasta hace poco no sabía que maravillas escondía Lektu, pero cuando descubrí que se podían descargar (y además ¡gratis!) un montón de relatos y novelas cortas no dudé en zambullirme en la web para poder descubrir nuevos autores e historias cortas. Y desde entonces ha sido un no parar... así que seguramente os voy a reseñar muchas pequeñas historias que estoy segura que os encantará leer. 

¡Como la de hoy!

Hace ya un año que tuve la suerte de leer Soga de seda y magia, una novela que a parte de darme a conocer un autor genial del cual ya soy fan, hizo que disfrutara el mero hecho de leer y que descubriera un nuevo género del cual no había leído nada y me está empezando a encantar; la fantasía gaslamp. 

Así que en cuanto me hice cuenta en Lektu lo primero que hice fue descargar este relato relacionado con Los Clarividentes de Lorian y uno de los personajes más gamberros (y divertidos) de la novela: Aeric. Que me hace gracia porque he leído algunas reseñas y no parece caer muy bien a los lectores, pero es que a mi me encanta. Es salir Aeric y se que voy a estar desternillándome de risa durante toda la lectura. Y, efectivamente, durante las 25 páginas que tiene este relato no he dejado de reírme y de pasármelo como una cría.

Al igual que Soga de seda y magia, está muy bien escrito y Noa consigue meterte en su mundo con mucha naturalidad y sorprenderte con los giros que da a la trama sin que te lo esperes. Y todo eso en 25 páginas, todo un logro conseguir eso con tan pocas palabras. Además el sentido de humor que utiliza no rompe nada la ambientación de la novela y hace que todavía te enganche más la lectura. Y como es una historia dedicada sola y exclusivamente a Aeric ha dado mucho juego, ya que es una pasada de personaje y llena la escena con su personalidad vivaracha y loca. Es cierto que no sale mucha presencia femenina (que la verdad, mucho no me importa porque en Soga de seda y magia las mujeres son muy importantes) pero los pocos personajes que salen son tan guays que la verdad es que (yo al menos) no lo he echado a faltar.  Es más incluso agradezco que el autor se haya enfocado solo en Aeric porque en la novela queda un poco eclipsado por las arrolladoras personalidades de Odriel y Zenda.

Y como en la lectura de la novela, me ha encantado poder conocer los cachivaches de Aeric y ¡además! conocer muchísimo mejor el mundo que Noa ha creado y es que su worldbuilding es una pasada. ¡Estoy deseando poder leer más novelas de Los Clarividentes de Lorian y conocer todavía mejor sus personajes y mundo!
Así que si os gustan los misterios, los detectives, la fantasía, el buen (y absurdo) humor y personajes de 10 leed este relato, Soga de seda y magia o los dos. ¡Ya os digo yo que los Clarividentes de Lorian os encantarán!

 

viernes, 11 de marzo de 2016

Reto 5 de 52 del Libro del Escritor: Magia

¡Hola devoradores!

Aquí estoy de nuevo con otro reto. Se que tendría que hacerlo para el domingo, pero hoy me apetecía escribir :) Este quinto reto se trata de escribir un relato teniendo este de argumento la canción que más nos gusta. Yo tengo muchas canciones favoritas, pero me he decantado por la de Strong de Sonna Rele, que su composición forma parte de la película de Cenicienta (que por cierto es de mis pelis favoritas)

¡Espero que os guste!


Magia




Llegó corriendo a la puerta de la casa, llorando. Antes de abrir, se secó los ojos de forma brusca con las manos, aunque fue imposible pues el torrente de lágrimas no dejaba de brotar. Dio un portazo, sin querer, pues lo último que quería era que su familia supiera que había llegado. Antes de tener tiempo a encerrarse en la habitación y dejarse llorar por la frustración, una vocecilla la llamó desde el salón. 

- Noa, cariño, ¿eres tú?

La niña aferraba el pomo de la puerta de su habitación con ansias de poder meterse dentro. No quería contestar a su abuela, pero no quería que pensara que alguien había entrado en casa y causarle una angustia innecesaria. 

- Sí, abuela, soy yo. Ya he llegado. – contesto con voz monótona, intentando que no se le notara la voz quebrada por el disgusto que llevaba encima.

- Anda, ven aquí a darme un beso antes de ponerte delante de ese trasto del demonio y me explicas como ha ido en el colegio hoy. – le animó su abuela desde lejos.

- Abuela… - se quejó la niña.

- Va, deja la mochila en la habitación y habla con tu querida abuelita. – insistió con voz lastimera la mujer.

- Vale… - cedió Noa.

Abrió la habitación dejando ir un suspiró, colocó la mochila lentamente encima de la cama y fue arrastrando los pies hasta el salón, donde su Abuela la esperaba sentada en el sofá haciendo ganchillo. Cuando levantó la cara para mirarla, su expresión seria paso a una más tierna al ver la cara hinchada y los ojos enrojecidos de su nieta.

- ¿Qué ha ocurrido, cariño? – preguntó cuándo Noa se hubo sentado a su lado.

La niña durante unos minutos no dijo nada y solamente miraba el suelo, avergonzada, pues no le gustaba que la vieran así.

- De deberes teníamos que redactar una historia para Lengua Castellana. –empezó a decir Noa, abrazándose a sí misma. 

- ¿Esa que me leíste ayer tan contenta y que me gustó tanto, que iba sobre una niña que viajaba a otro mundo y habían seres mágicos? – le interrumpió la mujer.
Noa asintió.

- El caso es que al dársela a la profe…. – miró a su abuela y los ojos se le volvieron a llenar de lágrimas. – Ha empezado a leerlo en voz alta, riéndose de ella y ha acabado diciendo que ya soy mayorcita para escribir sobre estas cosas. Y todos en clase se han empezado a reír de mí.

Noa rompió a llorar y la mujer la abrazó contra su pecho, acariciándole la cabeza con ternura.

- ¡Odio ser así y que me gustes estas cosas! – explotó de pronto, sin dejar de llorar apartándose del  abrazo de su abuela – Desearía no haber escrito nunca ese relato tonto.

- ¿Pues sabes que creo yo? – dijo la abuela, cogiéndole una mano. – Que me parece precioso que escribas sobre estas cosas, porque teniendo la edad que tienes es admirable que sigas teniendo un corazón tan bondadoso y lleno de sueños. Y aunque todos se rían de esta afición que tienes, debes hacer oídos sordos de lo que dicen, y ser fuerte. 

Señalo el pecho de su nieta, a la altura de su corazón.

- Debes hacer fuerte a este de aquí, para que nadie pueda romper tus sueños jamás. – la mujer volvió a coger las agujas y la lana y empezó a tejer con una sonrisa en los labios. – Tú deberías reírte de ellos, pues sus corazones son oscuros y tristes. No como el tuyo que brilla como si el mismísimo sol residiera en él.

Noa abrazó a su abuela y le estampó un sonoro beso en la mejilla, con el corazón en calma después de su conversación con ella.

- Gracias, abuela. ¿Que haría yo sin ti?

Y dicho esto salió del salón. La abuela miró de reojo por donde había salido su nieta y musito, sonriendo: Comerte el mundo, cielo. Comerte el mundo.


domingo, 6 de marzo de 2016

Reto 4 de 52 del Libro del Escritor: Ocre



¡Hola devoradores!

Vuelvo a retomar los retos de El Libro del Escritor. En este reto, se tenía que escribir un relato sobre tu estación favorita y yo he decidido escribir sobre el otoño, que es de mis estaciónes favoritas (la otra es primavera) 

Así que menos parloteo, y os dejo aquí mi relato. ¡Espero que os guste!




 Ocre

- Ya ha pasado un año desde que dijo que volvería. 

Atara observó a su acompañante de reojo, pues era él el que había hablado, y volvió a mirar hacia el horizonte, donde el bosque ocre cada vez se hacía más denso hasta no poder ver lo que escondía tras él.

- Volverá. – consiguió decir Atara sin mostrar ninguna emoción en su rostro. – Debemos confiar en su palabra.

El hombre, el que había hablado y era uno de sus compañeros de aventuras, negó con la cabeza tristemente.

- El otoño está a punto de terminarse, Atara. Así lo dice el helado viento que viene del norte. – dijo con voz monótona, aunque en sus ojos podía verse la preocupación que sentía por su compañera.

La chica dejó de mirar el paisaje y giró todo su cuerpo para poder observarle.

- Varek, él lo prometió. Él nunca rompe una promesa. – dijo con fuerza, con demasiada esperanza.

Varek cerró los ojos y volvió a negar con la cabeza, apretando los labios con fuerza. Todavía no podía creer que su amiga confiara tanto en que volvería su amigo, pues este había partido en una misión complicada que el mismo rey le había pedido. Las probabilidades de que volviera eran nulas y no sabía cómo hacer que Atara lo entendiera. 

- Atara, deja de llenar tu corazón de esperanzas. Después será más duro cuando…

- ¿Cuándo llegue un mensaje explicando cómo murió? – terminó ella por Varek. – Nunca pasara eso.

- Al igual que ahora las hojas más fuertes de los arboles caen, los hombres también pueden hacerlo. – soltó sin dejar de mirarla a los ojos. – Edan no es inmortal.



Atara sonrió con tristeza y volvió a mirar el bosque anaranjado y amarillo, por donde un sendero subía hasta el castillo desde donde observaban la chica y Varek. Estuvieron asi durante unos largos minutos, sin decirse nada, hasta que vieron a un hombre con armadura, llena de barro, hojas y manchas de sangre seca, caminando lentamente y tambaleándose.

- No puede ser… – masculló sorprendido Varek. -  Es un milagro.

Los ojos de Atara se llenaron de lágrimas y una sonrisa temblorosa asomo en sus labios al reconocer a Edan.

- A veces, en esta época del año, queda una hoja valiente esperando a que pronto pasen los meses para volver a recentrarse con sus compañeras cuando el tiempo mejore.  – la chica seguía mirando hacia el camino, donde ahora Edan los saludaba con el  brazo alzado. – Y él, es esa hoja. Te lo he dicho.

Atara salió corriendo de las almenas para ir en busca de su amigo ante la estupefacta mirada de Varek.

domingo, 21 de febrero de 2016

Reto 3 de 52 del Libro del Escritor: Él

¡Hola devoradores!

En este reto tocaba escribir un relato de suspense que empezara con la frase: ''Estoy de pie en la cocina''. Y haber, yo creo que de suspense me ha salido, pero más bien es de terror. Aunque la verdad con este me ha gustado mucho como me ha quedado, no como los anteriores. 

Y en fin que os dejo el relato, y ya me diréis que os parece devoradores. ¡Espero que os guste!


Él


Estoy de pie en la cocina, de espaldas a él. No quiero mirarle. No quiero sentirle ni a un solo centímetro de mí. Pero ahí, esta, a unos pocos metros, penetrándome con su mirada acusadora.

- Sabes que va a volver. – vuelve a decir con su voz de ultratumba, la cual me pone la piel de gallina.

Hago ver que no le escucho y me sirvo una taza de café. Hoy ha sido un día muy duro en general, solo me faltaba que este idiota me esté dando lecciones de moral durante toda la noche. Doy un sorbo al oscuro líquido y me doy la vuelta, para observarle con rencor.

- Puedes hacerte ya a la idea de que no, estúpido. – digo con la voz llena de odio. – Me he encargado de que así sea.

Él menea su cabeza pelirroja, sonriendo de forma siniestra.

- Creo que todavía no entiendes que, aunque te hayas encargado de él, sigue aquí – señala el suelo  con uno de sus dedos. – y no tardará mucho en aparecer y darte tu merecido. ¿O acaso no estoy yo aquí, mi querida y dulce Eli?

Muevo nerviosa la mano con la que sostengo la taza y con la otra me retuerzo el pelo. Tiene razón, aquí esta él, desde hace años, vagando por esta casa haciendo que cada día me vuelva más loca. Se acerca a mí, cosa que no soporto, ya que estar a su lado es como estar en plena montaña helada las veinticuatro horas al día. Alarga sus brazos y me rodea el cuerpo con ellos, acercándome más a él. Empiezo a titiritar.

- Él no va a ser tan bueno como yo, mi dulce Elisabeth. – acerca su boca a mi oído y susurra, de forma lenta, remarcando, haciendo que se me pongan los pelos de punta, pues su voz es una pesadilla para mí. – Él no va a tener piedad contigo.

Me aparto de él y empieza a reírse de forma malévola, me tapo los oídos, queriendo fundirme con la misma tierra para no tener que escuchar su horrible risa. Desaparece de delante de mí. Me abrazo a mí misma, totalmente aterrada. Odio cuando hace eso, cuando no puedo saber dónde narices se ha metido. Empiezo a llorar. No podría soportar tener otra carga como esta durante más tiempo.

- ¿Por qué lloras mi dulce Eli? – susurra una voz tras de mí. - ¿No eres feliz en esta casa que te compré? ¿No tienes suficientes joyas que ponerte tal vez? ¿Acaso los vestidos ya no te  favorecen como antes? 

Niego con la cabeza de un lado a otro, con fuerza, intentado quitarme su voz de mi mente. 

- No tienes por qué llorar, entonces, Eli. Ahora tu vida va ha ser mucho mejor. Podrás tener todo que quieras. – escucho una risita a mi lado y, asustada, me dejo caer al suelo. – Oh, claro, que estúpido soy. Ahora tendrás a él tras de ti. ¿Podrás vivir así, Eli? ¿Podrás soportar otra carga más?

Chillo y empiezo a dar manotazos el aire.

- ¡DEJAME, DEJAME EN PAZ! 

Escucho de nuevo la risita. Paso mis manos por la cara y noto como estas me dejan algo resbaladizo y caliente en ella. Chillo todavía con más fuerza, dejándome las cuerdas vocales. Sangre. Sangre. Sangre. SANGRE. 

Y me despierto.

Todo mi alrededor da vueltas. Escucho unas sirenas lejanas. Me levanto con pesadez y veo que todo está lleno de sangre. Asustada me miro. No, no es mía. ¿Qué ha pasado entonces? Entonces le veo. Mi marido está en el suelo, con los ojos abiertos, con el rostro totalmente desencajado y el torso totalmente abierto. Muevo mis brazos, y veo que una de mis manos lleno un cuchillo de cocina.

Y lo recuerdo todo.

Pero antes de que pueda hacer nada, la puerta de casa se abre de golpe y entran varios policías. Primero mira del cadáver de mi marido y después a mí, y así varias veces hasta que reaccionan y se acercan a donde estoy. Entonces, otra vez le escucho, lejano, pero le escucho.

- Te dije que te ibas a arrepentir, mi dulce y querida Eli.

lunes, 15 de febrero de 2016

Reto 2 de 52 del Libro del Escritor: Zombis en los molinos

¡Hola devoradores!

Otro reto más del Libro del Escritor. En este segundo ejercicio nos pedían que reescribiéramos la escena en que Don Quijote va a atacar los molinos de viento añadiéndole zombis. Para mi ha sido bastante difícil, y no estoy muy convencida de como ha quedado el relato. Pero bueno, puede que sean cosas mías.


En fin aquí os dejo el relato. ¡Espero que os guste!


Zombis en los molinos

En esto, descubrieron en la lejanía una multitud de personas, ahí en aquel campo, y así como Don Quijote los vio, dijo a su escudero.

- Extraño ver ha tantas gentes entre los molinos, querido Sancho. ¿Nos acercaremos a caso a alguna población que estén de festejos en esta época del año?

Sancho, sabiendo de todas y cada una de las fechas en que había alegría y alboroto por sus tierras, negó con la cabeza muy seguro.

- Se de bien seguro, que en estos días no hay fecha señalada donde tanta gente pueda reunirse mi señor. - respondió.

Los dos detuvieron su avance, pues vieron que aquella multitud iba acercándose a ellos poco a poco, aunque todavía no podían saber a ciencia cierta de donde provenían aquellas gentes y que querían. Sancho, después de unos cuantos minutos, dijo.

- Mi señor, si no es inconveniente, lo mejor sería que eligiéramos otro camino para así no encontrarnos con esa gente.

- ¡Tonterías, Sancho! Ellos son los que están en nuestro camino, pues ellos serán los que deberán abrirse para dejar paso a mi persona.

Sancho empezaba a ponerse nervioso a medida que podía diferenciar mejor los andares de aquellas personas. Parecían que todos vinieran de alguna batalla, pues todos iban torcidos y caminaban lentamente. Todavía estaban a una buena distancia de ellos, pero lo suficiente cerca para verlos mejor, cuando el escudero se percató de que aquella gente no era gente.

- ¡Mi señor, marchémonos, demos media vuelta! - exclamó sobresaltado en el momento que vio que el extraño color de piel de esas gentes y como un par de ellos se les habían caído las extremidades. - Esas no son gentes, ¡son demonios provenientes del mismo infierno!

Don Quijote miró hacia delatante, con el rostro impasible.

- Si es cierto lo que dices, no podemos dar marcha atrás, Sancho. - el escudero le observó, horrorizado. - Es trabajo de un noble caballero acabar con dichos engendros.

Sancho intentó hacerle entrar en razón, pero Don Quijote hacia caso omiso a sus palabras. Resignado, se mantuvo al lado de su amo, pues temía dejarlo solo y que ocurriera una desgracia. Y así estuvieron largo rato, sin hacer nada, esperando a que aquellos seres se acercaran a ellos. Estaban ya muy cerca, podía escucharse como aquellos que en un pasado habían sido humanos gemían y hacían ruidos aterradores. Don Quijote, valeroso, agarró bien su lanza y apunto hacia ellos. Pero no se sabe si fue al ver como varios de ellos se lanzaron a por los dos amigos o por la terrible escena de como uno de esos seres se le caía la mandíbula dejando ver su lengua putrefacta, que el valeroso caballero decidió dar media vuelta y correr sin mirar atrás. Sancho aun tuvo tiempo a observar como entre ellos se destripaban en busca de comida a la que hincarle el diente antes de salir tras su amo.


*********


- ¿Mi señor? - preguntó preocupado Sancho.

Don Quijote movió la cabeza de un lado a otro, despejando su soñadora mente. Pestañeo varias veces y miró a Sancho con mirada severa.

- ¿Por qué seguimos aquí?

- ¡Habéis sido vos el que se a ido muy lejos y se ha quedado ahí parado, mirando fijamente los molinos de viento! - replicó el fiel escudero.

El caballero miró en la lejanía, esperando a llegar a ver esos horribles  de nuevo, y aunque espero durante largos minutos, no aparecieron.

- ¿Y los seres de los que estábamos escapando? - preguntó atónito.

- ¿Qué seres, mi señor? - le respondió a la vez Sancho, un tanto harto. - Aquí solo hay molinos y cosechas. No hay ni un alma por estos lares.

Don Quijote asintió todavía sin creerse que todo lo que había pasado había sido un sueño.

- Entonces prosigamos nuestro viaje.

Sin decir nada más, los dos empezaron a atravesar los campos lentamente.

domingo, 7 de febrero de 2016

Reto 1 de 52 del Libro del Escritor: Géminis

 ¡Hola devoradores!

Esta misma semana, los administradores de El Libro del Escritor han publicado 52 retos de escritura para que este año todos los escritores no seamos holgazanes y practiquemos más.

Se pueden hacer dos cosas: o bien escribir cada semana uno o elegir los doce retos que más nos gustan y hacerlo cada mes. Yo, como soy muy temeraria, intentaré hacer cada semana uno (¡A ver si puedo!)

Este primer reto va de escribir sobre una pesadilla o sueño que hayamos tenido durante esta semana. Tener he tenido, pero al levantarme no me acuerdo así que he escrito sobre uno que tuve hace muchos años. ¿Por qué Géminis? Pues por la simple razón que en el sueño salia otro yo. Por supuesto no lo recuerdo del todo bien, por lo que algunos detalles me los he sacado de la manga.

Y nada, esto es todo, ¡espero que os animes a participar, porque promete ser muy divertido! Yo me he propuesto, por ejemplo, cuando los tenga todos hechos imprimirlos y formar mi propio libro de relatos :)

 
Géminis

Abro los ojos. Cojo aire, con fuerza, con necesidad, y al momento me arrepiento pues mis pulmones empiezan a quejarse al notar la pesada atmósfera cargada de ceniza. Toso, desgarrándome la garganta y al momento tapo la boca y la nariz con mis manos. Me pongo en pie poco a poco, saliendo de la extraña ensoñación en la que me encuentro, notando el cuerpo muy pesado. Aturdida, me miro todo el cuerpo, buscando el origen de la extraña pesadez que siento y veo que estoy vestida de arriba a abajo con una armadura dorada. Cuando levanto la mirada, veo que toda la estancia esta en llamas y destrozada, como si una terrible pelea hubiera tenido lugar en ella.  Por los pocos detalles que el feroz fuego todavía no ha consumido con su ira, la habitación pertenecía a alguien importante pues los grandes ventanales (algunos con las vidrieras rotas) son imponentes y coloridos. Las paredes, además, tienen agujeros. Justo hay uno delante de mi, por donde un helado viento entra en la estancia haciendo que sienta un extraño contraste, pues en la habitación hace mucho calor.
 
Y es que, al fijarme en el exterior, veo toda una ciudad con extraños y grandes edificios, toda congelada. Sin vida.

- Veo que has despertado. - escucho decir una voz, extrañamente idéntica a la mía, a mis espaldas.

Me doy la vuelta, lentamente, dando la espalda al frío viento que viene de fuera y en el fondo de la habitación veo una chica idéntica que yo. Parpadeo varias veces. A diferencia de mi, va vestida con una armadura negra y armada con una larga y afilada lanza del mismo color. Me quedo paralizada al instante, asustada, notando una opresión de temor en el pecho que no me ayuda a la hora de respirar. Empieza a caminar hacia mi mientras me habla.

- No tienes escapatoria, hermana - dice tranquilamente - Unámonos y todo lo que temes desaparecerá, pues yo soy la fuerza que tanto anhelas.

Niego con la cabeza, temblando de miedo. No entiendo este terror que siento por este otro yo, pero solo se que debo alejarme de ella. Intento decir algo, pero el miedo se atenaza en mis cuerdas vocales y no deja que salga nada de ellas. Doy un paso hacia atrás, intentando apartarme de ella.

- Podremos contra aquellos que te hacen sufrir. - incité mi otro yo, sonriendo de forma perversa. - Las dos juntas podremos contra ellos.

Vuelvo a dar un paso a atrás. sin dejar de negar con la cabeza. Quiero escaparme de ella, pues algo dentro de mi me dice que lo que dice es mentira, que solo quiere engañarme con sus palabras.

Al momento pienso en el boquete que hay tras de mi, que me avisa sutilmente con el viento frío que entra por el, llamándome hacia él. Con un par de pasos más, podría llegar ahí y saltar...

- Solo debes darme la mano, hermana. - repite ampliando su sonrisa hasta que su rostro se desfigura y la voz le cambia por completo.

Extiende su mano. Yo me aparto todavía más de ella, asqueada y aterrorizada. Solo un paso más, solo uno más...

- Dame la mano. - ahora su voz no suena tranquila, sino que me lo ordena de forma violenta.

Acelera, pero ya es demasiado tarde. Doy el última paso y me dejo arrastrar por fuerte y helado viento. El extraño ser que antes se parecía a mi, me mira con amargura desde lo alto de la torre desde la que he caído. Cierro los ojos y, aunque este frío no es nada agradable, intento relajarme hasta que siento todo mi cuerpo en paz. Ya nada puede hacerme daño. Y, en cuanto menos me lo espero, sobresaltándome, escucho su voz.

- Volveré, hermanita. - susurra, como si estuviera a mi lado.

Entonces, despierto.